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¿Qué es el pegging? Darle la vuelta al placer

El pegging es una de esas prácticas que amplían el espectro de lo posible en la cama. En sentido estricto, el término describe a una persona con clítoris penetrando analmente a una pareja con pene, normalmente con ayuda de un arnés.

Pero esa es apenas la definición de diccionario. En la práctica, el placer compartido es de todas las personas, y esto se puede adaptar de mil maneras. Al final, una etiqueta nunca iba a detener al deseo.

Una mirada nueva al placer anal

Por pura anatomía, una persona con clítoris no puede penetrar de forma natural a su pareja, lo que puede resultar algo frustrante cuando aparece la curiosidad. ¿Quién no se ha preguntado cómo se siente del otro lado? ¿Cómo será esa sensación en realidad?

El pegging ofrece una respuesta parcial a esa deliciosa pregunta existencial. Lo que sí es seguro es que sacude las “reglas” habituales de la intimidad. El patrón conocido —una persona penetra, la otra es penetrada— se voltea por completo y abre la puerta a sensaciones nuevas y a una experiencia distinta, pero genuinamente intensa, para ambas personas.

Cuando hablamos de placer en personas con clítoris, el punto G aparece siempre. Las personas con pene tienen un equivalente: el punto P. La P es de próstata y, al estimularla —con pegging o de otra forma—, puede dar un placer notablemente potente. Una experiencia que vale la pena explorar.

Y podemos agradecerle a la industria de los juguetes que haya pensado en todo el mundo: existe un universo entero de equipo diseñado para satisfacer justo esta curiosidad. 🔥

Cómo llevar el pegging a tu relación

Aunque los tabúes sexuales se van desmontando poco a poco, algunos temas siguen siendo difíciles de sacar. Y aunque “solo habla del tema” suena sencillo, es un poco más delicado que soltar “Amor, quiero ponerme un arnés y penetrarte” entre el plato fuerte y el postre. Exageramos a propósito: el punto es que introducir cualquier práctica nueva en la vida sexual de una pareja merece tiempo y cuidado.

Primero, tantea el interés de tu pareja

Nuestro primer consejo: mide la temperatura. Haya oído hablar del pegging o no, tómate el tiempo de conversarlo. Es la mejor forma de evitar malentendidos y de asegurarte de que tu deseo se entienda bien.

Tómate el tiempo de explicar y tranquilizar

Si tu pareja siente aprehensión, explícale cómo funciona, sobre todo cómo evitar cualquier dolor, si esa es su preocupación. Resolver dudas ayuda mucho a que lo desconocido se sienta menos intimidante.

Dicho esto, el consentimiento va siempre primero. Si tu pareja no se siente cómoda con la idea, por la razón que sea, deja la pregunta en pausa. Quizá haya oportunidad de retomarla más adelante, o quizá no, y también está bien.

Hablen de deseos y pongan límites

Si, por el contrario, la idea empieza a gustarle, entren juntos en los detalles. ¿Qué te da nervios de intentarlo? ¿Qué te emociona? ¿Qué posición les parece mejor para una primera vez? ¿Cómo se van a preparar? Porque sí: como cualquier juego anal, el pegging pide un mínimo de preparación.

También es buena idea fijar límites de antemano y acordar una palabra de seguridad: una palabra que indique que tu pareja debe detenerse de inmediato, sin preguntas.

Empiecen con posiciones sencillas

¿No saben qué posiciones sirven para un primer intento? Sugerimos una posición sentada o el estilo perrito. Ambas permiten que quien recibe controle el ritmo y la profundidad: mucho más tranquilizador para principiantes y, por lo tanto, más placentero.

El equipo: qué necesitas para el pegging

Vamos al grano: estás lista para intentarlo, pero no sabes qué juguete elegir. Tranquila, aquí va la guía.

Entre las muchas opciones disponibles, puedes considerar:

  • Un arnés clásico con consolador. La opción por excelencia. Busca un arnés ajustable y cómodo, y empieza con un consolador delgado y liso: el tamaño siempre puede subir después, nunca al revés en una primera vez.
  • Un arnés sin correas (strapless). Se sostiene internamente y estimula también a quien lo lleva: placer en ambos lados de la ecuación.
  • Un modelo vibrador. Sensaciones adicionales para una o ambas personas, según el diseño.

Elijas lo que elijas, dos cosas no se negocian: bastante lubricante a base de agua (el ano no se lubrica solo) y paciencia. Vayan despacio, comuníquense todo el tiempo y dejen que el placer marque el ritmo.

¡Feliz exploración!

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